Guión de Pulp Fiction II

lunes, septiembre 14, 2015 0 comentarios
NOTA: Segunda publicación (y corrección) del post, publicado originalmente hace ya unos años.
 


(Inicio de la escena)

[Jules] -....¿ y ahora qué?, ¿quién te va a salvar?, ¿Superman?, porque sabrás que Superman es maricón. Si, un marica gafapasta con mallas y culo prieto.  Llamarás a Spiderman.¡No!, también marica, ¿a quién pues?. Te contaré un secreto, todos lo son; Capitán América, Batman, Flash, Iron Man, Daredevil, X-Men... incluso Súper Ratón es marica. 

[Camello] Niega con la cabeza y balbucea algo.

[Jules] - Marsellus Wallace se cruje a todos esos maricones con un solo brazo. De hecho yo soy su brazo. Su maza. Y hoy, en esta mañana soleada, en este espléndido día de mayo -mirando a la ventana- he venido a crujirte negro.

[Camello] Se tapa los ojos con las manos y repite una y otra vez; -¡ No... no...!!

[Vincent]-Catwoman.

[Jules]-¿Qué?

[Vincent]-Catwoman. Evidentemente, no lo és.

[Jules] Con los ojos inyectados en sangre. - Pero qué dices, ¿me estás llamando maricón?, Vincent.


[Vincent]Negando con ambas manos -No. Solo digo que Catwoman no lo es.

[Jules]-No existen superhéroes negros. De hecho, el dibujo es una falacia, es la imagen que tienen ellos, los blanquitos, de un negro maricón.  Piensa, -golpeándose de nuevo la sesera con el cañón del arma- a Hulk cuando le tocan los huevos, ¿se vuelve negro?. No. Se convierte... ¿en qué?...  en verde pistacho... en verde maricón.  Piensa en eso amigo. Catwoman no es una gatita negra, es un drag king blanco escondido dentro de un traje de látex negro. 

[Vincent] Sonríe mientras se frota el entrecejo bajando la cabeza.

[Jules]-Así qué... qué vamos hacer contigo, si Superman no va a venir a rescatar tu culo negro, cómo piensas joderme a mi, a este blanquito -señalando a Vincent- y a Marsellus, y salir de aquí sin que mi Colt te aplaste como el mazo de Thor. 


[Camello]-Te juro que no tengo la mercancía, esos putos spaghetti de Giuseppe me la sacaron anoche a hostias, porque piensas que tengo así la cara,  te lo juro, te juro...

[Jules] -No... no... no jures a un hermano. Yo te creo negro. Sé que dices la verdad. Pero eso a mi, y a mi amigo europeo -señalando con el arma a Vincent-, nos importa una mierda.  Cuando Marsellus nos pregunte, no vamos a decirle -mira Marsellus el chaval no la tiene-  ¿sabes por qué?,  porque Marsellus sólo cree en una cosa,  en la foto de Franklin en un billete de 100... en eso cree ese negro. No cree en Superman, ni en X-Men, ni siquiera en superhéroes más populares como Dios o su alter ego, Satanás.  Sabes qué, si no la tienes, vas a morir igual. Le diremos; -Marsellus, el idiota ha vendido la mercancía a Giuseppe y se ha fundido la pasta, así que, le pegué un tiro entre ceja y ceja.  Entiendes negro lo que va a ocurrir aquí en esta soleada mañana... qué tendré que cargar mi ira sobre ti, y te juro que odio matar a un hermano, lo odio si, tanto... como...

[Vincent]Levantando una ceja -Como a los maricas...


[Jules] Girándose -Qué te hace pensar que odio a los maricas.  Acaso que crea que no hay superhéroes heteros, ni negros maricones,  significa necesariamente que odio a los maricas.  No te confundas Vincent, peor aún, no confundas a este hermano, de hecho, este negro seguro que cuando nos vió entrar pensó; -mira, un negro y su novia-


Vincent se mira; camiseta blanca de tiras Ralph Lauren, con unas gafas de aviador colgadas, zapatos italianos de cocodrilo...
 
[Jules] Afirma con la cabeza, sonriendo -Si Vincent, en Amsterdam quizás no, pero aquí, pareces mi puta.  Pero no nos desviemos del tema, que este hermano aún no ha entendido qué, aquí y ahora, se encuentra ante San Pedro, el San Pedro Negro de las mismas puertas del infierno, -señalándose a si mismo con el arma- que le dará o, quizás no, la bienvenida.  ¡Joder tío!, no ves que odio matar a un hermano, le juré a mi padre en su lecho de muerte que nunca lo haría. También le juré otras cosas. Demasiadas. No cumplí casi nada de aquello. ¿Sabes por qué?, yo te lo diré, mi padre era predicador en el Bronx, desde pequeño me intentó sacar de las calles, primero me dió libros, como se los vendía, pasó a leérmelos, así era mi padre, nunca daba una oveja  por perdida, de todas aquellas historias, sólo me quedaron las Tragedias Griegas de un fulano, un tal Sófocles. Sabes negro, ese tío, Sófocles, si que era retorcido, me gustó el cabrón desde el primer momento... bien, qué te quería decir con esto...

[Vincent]Bostezando -Lo trágico que es follarse a una madre.

[Jules]-Calla Vincent, no me jodas la historia coño. Edipo no tenía un padre como el mio, a él si lo repudiaron, unos tíos con pasta sabes, como se llamaban... -girándose hacia Vincent-

[Vincent]-¿Sus viejos?, yo que sé, sólo leo cómics y, sólo cuando cago.

[Jules] -Eso, Cayo y Yocasta. Su viejo haciendo caso a una profecía que decía que su hijo de mayor lo liquidaría, -haciendo el gesto de rajar el cuello- le jodió los pies, si, se los grapó con un clavo ardiendo el muy cabrón, - como te los voy a joder yo a ti, negro -, sí, era un puto sádico, era tan sólo un bebe. Luego mandó abandonarlo en el bosque para que se lo comieran los lobos. Pero al capullo que ordenó deshacerse del bulto se rajó y se lo entregó a un pastor de cabras que a su vez se lo dió a otro clan con pasta, los... putos nombres... eso, los Corinto. Allí el chaval tomó mucha leche, comió muchas verduras y algunos coños y creció.  ¿Y sabes qué?, siempre te das de bruces dos veces, al menos dos, con todo aquel que se cruza contigo en la vida.

[Vincent]-Eso no es verdad, Jules

[Jules] Lo mira de soslayo con una ceja levantada -Si. -ya mirando al chaval- Mi amigo tiene razón, conmigo a veces sólo te cruzas una, como será tu caso cabrón... -dándole un golpe al chaval con el Colt-. Pero Edipo no, él si se cruzó con su padre, y si, lo mató. Vale, no sabía que era su padre, pero el cabrón se lo merecía. Ya ves negro, eso de que -la vida es justa- tan sólo es una frase hecha, como decir qué; la justicia es igual para todos, que el dinero no da la felicidad o, cariño, te quiero más que nada en el mundo... me entiendes no. La vida es una puta tragedia, si fuese justa, ahora tú tendrías aquí mi coca y yo no tendría que matarte negro... bueno, si, te mataría igualmente, pero al menos sería justa para mi. Pero no, es retorcida, como mi polla, entiendes...

[Vincent]-Vamos, éste no tiene nada, acaba ya con él, que quiero meterme una Bigmac y una raya, y no necesariamente por ese orden.

[Camello]-No... por favor, no...  puedo deciros donde está
Giuseppe, pero no me mates, ¡por favor!, no...

[Jules]-Te has dado cuenta Vincent, qué educados se vuelven todos cuando les apunto con mi Colt, hasta un negro del Bronx, una mierda como esta,-Dándole una patada- pide las cosas por favor...  tranquilo, no te mataré aún, te contaré como termina la jodida historia del tal Edipo, así te llevarás algo que contarle a Lucifer, y mi padre, en paz descanse el cabrón, no le parecerá tan mal que te mate. La profecía no sólo decía que mataría a su padre, también, que se follaría a su propia madre, mira por donde, parte ya se había cumplido, pero él aún no lo sabía, creía como tú, -señalando al camello- qué la vida era justa... que aquello tan retorcido y perverso nunca se cumpliría y es así, como después de una movida que no voy a contarte, ya que, aquí mi amigo tiene hambre, se acaba casando con su propia madre. Si tío, acaba follándosela. Retorcido el puto Sófocles, ¡ehh!!!.  Ya ves, la vida no es justa, nunca lo es, uno puede intentar ir por el camino recto... y esconder bien la coca, pero no, ya ves, vienen unos putos spaghetti de mierda
y te joden tu destino. Pero esto es lo interesante amigo, -golpeándose de nuevo la sesera con el Colt- tú podrías haber hecho las cosas bien, y pensar, Jules no me matará si le doy su coca. Pero no, yo tengo mi destino, mi propio camino, qué no tiene nada que ver contigo, ya lo sé, pero en él, tu destino era este, estar aquí, acurrucado en el suelo suplicando por tu vida, mientras un negro inmisericorde te apunta con el dedo de Dios.

[Vincent]-Mátalo ya, o lo hago yo.

[Jules]-Toma, -ofreciéndole el Colt- venga, a qué esperas, ya, ya... no quieres mancharte esos zapatos de cocodrilo maricón... ya, tú no matas si no es estrictamente necesario, muy europeo. No queréis nunca mancharos las manos, cuando algo va mal, que vengan los brutos, los americanos a hacernos el trabajo sucio...  pero cuidado, cuando os déis cuenta que debajo de un burka no hay una tía del baile del vientre, sino un musulmán peludo, ya será muy tarde. Si, tú ríete. Son todo tíos. Las doce vírgenes es su redención.


[Vincent]-Homófogo, racista e infiel... sólo, te falta ser antisemita para hacer el poker y comerte a ti mismo el rabo.

[Jules]-Puedo, doblándomela así hacia abajo, pero no me cabe en la boca -sonriendo con sorna- -¿Antisemita yo?,  la injusticia me mola, nunca me arrancaría los ojos de las órbitas como Edipo para no verla, está  por todas partes. Eso me reafirma, me justifica. Mi padre intentó sacarme del Bronx con los libros, pero a mi sólo me salvó una lectura, la del manual de este Colt -alzándola-; -Cargar, amartillar, apuntar y disparar y entre asteriscos; en ese orden. Esa lectura es lo que me sacó de allí, no Sófocles, por mucho que me molen sus retorcidas historias.

[Vincent]-Va, venga, suéltale "La Parábola" de los cojones  y termina con esto.

[Jules]- De acuerdo...negro, ¿listo para morir?. Desde que este cabrón -tocándose el pecho con el arma- aceptó su destino en esta vida, recito una parábola antes de mandar a alguien al otro barrio, presta atención, ya que será lo último que escuches aparte de la atronante ira de Thor;

"De lo alto, implacable, con un brazo erguido dejaré caer la furia de Dios sobre ti y tu estirpe, borrándote de la faz de La Tierra, como un suspiro nunca exhalado, una sombra que ya no ocultará la luz. Gritarás, suplicarás e implorarás piedad, mientras conserves lengua y entrañas para hacerlo, para luego sólo gemir y llorar cual lluvia caída en un desierto estéril, deseando la muerte como yo deseo tu vida, pues la ira de Dios es infinita como será tu martirio"  

[Vincent]-Ese es nuevo... ¿Ezaquiel?

[Jules]-No. Clint, Clint Eastwood.

[Vincent]-Y... ahora... disparas, ¿no?.

[Jules]-Levantando el Colt, se vuelve- -No. Este Edipo no morirá hoy. Puto pastor de almas, al final sabía lo que hacía, menudo cabrón. Venga, salgamos de aquí.

Salen de la habitación dejando desconcertado, meado y llorando como una niña al camello. En el pasillo Vincent llama al ascensor, mientras esperan se miran de reojo, Jules se pone la pistola en la cintura. Se abre el ascensor y de la penumbra asoma el brillo frio del cañón de una recortada y la brasa de un cigarrillo. Un estruendo inunda el pasillo. Vincent y Jules son alcanzados de lleno. Del ascensor sale Butch,
apura el cigarrillo, lo tira al suelo y lo apaga con la puntera de la Converse. Mira a ambos, como quien mira a un par de tortolitos besuqueándose en un parque, y les dice; - Vaya, vaya... Jules y el colgado europeo... como era tu nombre... bueno, da igual, ¿dónde está?

Vincent y Jules se miran agonizando - [Vincent]-Que te jodan irlandés de mierda, donde piensas que la llevamos, ¿en el culo?. Llegas tarde. 
 

Butch le dispara a la rodilla ... éste grita desesperado -¡Cabrón de mierda!, el negrata que está cagado ahí dentro te lo puede confirmar, se la ha llevado la gente de Giuseppe. 

Abre la recortada, retira los dos cartuchos, recarga, apunta y
dispara a Vincent  en el rostro. Luego apunta a Jules, éste cierra los ojos mientras murmura -Puto Edipo- y muere salpicando escandalosamente la pared.
 
Butch se limpia las salpicaduras de sangre de sus zapatillas en el pantalón de Vincent.  Esconde la recortada debajo de la chupa, llama al ascensor y espera tranquilamente. El ascensor se abre, entra, se gira, saca el Zippo, un Marlboro, lo enciende. Se cierra el ascensor.
 
                               
                               Fin
                [de la escena de la "puta parábola"].


P.D.: Guión ficticio(*). 


(*) ficticio, cia.
(Del lat. fictitĭus).
1. adj. Fingido, imaginario o falso. Entusiasmo ficticio.
2. adj. Convencional, que resulta de una convención. El valor del papel moneda es ficticio.
3. adj. De cuando la mujer de un abogado o fiscal tiene un -orgasmo-. 

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