Dialŏgus: La realidad siempre supera a la ficción...

miércoles, septiembre 23, 2015 0 comentarios
NOTA: Segunda publicación (y corrección) del post, publicado originalmente hace ya unos años.
 

Decir que aunque este relato lo incluyo dentro de la sección Diálogos, hay que aclarar que no hay en él ni un ápice de exageración, distorsión o invención, es un hecho real, vivido en primera persona. Y demuestra una vez más que la realidad siempre supera a la ficción.


Domingo, medio día, solete, en fin... un domingo precioso, voy a la panadería-pastelería ( y cafetería, heladería, guminolería, etc... ). Esta bien eso de no poner todos los huevos en la misma cesta, pero algunos ya se pasan en la diversificación del negocio... a este ritmo igual te venden unos pastelitos que te hacen una ortodoncia. Vamos que es algo así como el badulaque de Apu de los Simpsom, eso si, más limpio y ordenadito.

Bueno, ya me voy por las ramas, a lo que iba. Aquello esta a reventar de clientela como cualquier domingo a esas horas. Entro y me pongo a la cola... bueno para que mentir... me cuelo como siempre, escorado a un lado, a la espera de que la chica de turno se compadezca de mí y me diga - Es sólo el pan ¿verdad?. Pero ese día con tanto gordo zampa pastelitos ni me ve. Y es ahí donde el destino me regaló una experiencia única e inolvidable.

Esta una cliente esperando que le suban de la trastienda una tarta de cumpleaños, la dependienta la sube, se la muestra como indicando, ¿es esta no?, la clienta asiente con la cabeza y en ese preciso instante le suena el móvil (el de la clienta), se disculpa y responde la llamada...

En esto la dependienta sufre la peor pesadilla que le puede acontecer en su profesión.

Si. Una mosca. Que dijo una mosca, aquello era lo que yo llamo un MOSSSCOOÓN, de esos verde azulados, peludo y que hace más zumbido que un cepillo eléctrico de Oral-B.

La muy jodida no se sabe muy bien de donde ya que allí no se escuchaba ruido alguno, aparece de la nada desde lo alto y se tira en picado... ¡ ZZZZZZUUUUUÚM...!!!! al más puro estilo kamikace ( del japones...kami (dios) y kaze (viento), es decir dios del viento... si es que algunos adornan la muerte de cojones... ) y se embute literalmente en la nata. Empieza a patalear y a zumbar, soltando toda suerte de pelillos, alas. Y no me digan que tienen sólo dos... esa puta mosca o era transgénica o tenía varios juegos de alas. Y es así como comienza la pesadilla.

La clienta aún esta con la llamada y no ve "la movida". Pero no así todos los clientes que estamos esperando. Unos se tapan la boca con la mano, otros se frotan los ojos como diciendo -¡joder!!!!-, y yo, bueno, para que negarlo, recé para que su compañera no se le ocurriese darme el pan...

¿Y qué hizo?. Pues, su primer instinto fue retirar "el moscón" utilizando las pinzas. Pero la muy hija puta a sabiendas de que iba a morir disfrutó como una bellaca. Vamos que la chica por mucho que lo intentó solo logró arrancarle las únicas patas que le quedaban y un trozo de culo. Y allí se quedó "el moscón" soltando ese pus entre amarillento y negruzco, dándole despavorida a la única ala que aún le quedaba operativa, haciendo unos, para que negarlo, divertidos círculos concéntricos en la nata.

La clienta cuelga el móvil y asiste primero incrédula, luego atónita al espectáculo. La chica al final suelta las pinzas, rompe un trozo de cartón de la caja de embalaje y ¡zásss! retira a la ¡HIJA DE LA GRAN PUTA!!!. Bueno no lo dijo ella, pero su pensamiento transcendió por todo el local como si lo soltase a grito pelado.

En estas, miro a la clientela y los veo mirando al techo y a las esquinas, como buscando la cámara oculta, al rato todos miran para mí, como diciendo... bueno, tampoco lo dijeron, pero os lo juro... percibí un claro...

"Ahhh, jodido, eres tú el que tiene la cámara... ¿no?"...

Bueno... al principio pensé que me miraban por que era el único que parecía disfrutar con el show, pero finalmente entendí que era por lo de la cámara (¿de fotos?)... e instintivamente señalé con el dedo la mosca aún encima del mostrador... y así todos comprendieron lo estúpido de su razonamiento. Los hay buenos, pero domar una mosca ya es complicado y dar con una tan cabrona más.

Pero, esta "incidencia" no pasaría de ser una putada sin más si no fuese por la reacción tanto de la dependienta como de la clienta, pero eso os lo contaré mañana...

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