Amazon.es [o el porqué de las cosas]

jueves, junio 21, 2012 0 comentarios
De un tiempo para acá por aquello de que en rio revuelto hasta un tuerto caza, pues se me ha dado por aprender a invertir en Bolsa en plan traiding online y bueno, en eso estamos, aprendiendo. Pero quizás lo mas interesante que estoy sacando del tema es el qué; los comportamientos bursátiles especulativos se desarrollan exactamente igual a, por ejemplo, la especulación urbanística. Es decir, el truco no está tanto en saber cuando comprar y vender (qué también) sino en no confundir valor con precio y obrar en consecuencia.
Amazon.es  [o el porqué de las cosas]Y en esa apreciación objetiva de lo que realmente vale una cosa se ve reflejada de forma casi invariable el nivel de avaricia de cada cual... es decir, en este mundillo solo puedes ganar si realmente compras algo que realmente está infravalorado o algo sobrevalorado y lo vendes/compras en el momento qué se cruza la línea... si intentas especular... la avaricia hará el resto y palmarás. Ya no hablemos de comprar algo que "no está en precio", entonces fijo, te irás a tomar por culo en dos telediarios...

A que viene esto, pues qué mirando los distintos mercados bursátiles y comprobando los valores que, aún pese a la crisis, mantienen una tendencia alcista (a todos sus niveles), enseguida se da uno cuenta qué no hay mejor garantía de éxito que hacer las cosas bien, tener un buen producto, un buen servicio.

Amazon
es uno de esos casos. Una empresa que en plenas crisis sigue creciendo, diversificando su negocio, apostando por la calidad y, quizás uno de sus mayores puntos fuertes, con un servicio impecable. Os pondré un ejemplo real;

Yo, ya hace como uno o dos años que compro prácticamente todo (electrónica, fotografía, electrodomésticos, etc...) en este portal, Amazon es mucho mas que el Kindle. Hoy día te vende desde un libro electrónico hasta una lavadora. Dirás, coño, pero no fabrica lavadoras, pues no... y ahí es donde entra en juego su estrategia de negocio... cómo se dota de valor un producto ajeno... es decir, qué hará que alguien me compre a mi (como revendedor) y no a tal o cual comercio... pues tres cosas; El mejor precio casi garantizado, servicio de venta eficaz (rápido y serio) y para cerrar el círculo una garantía a prueba de bombas ante cualquier incidencia (devoluciones, etc...).

Es decir, sobre el papel lo que dota de valor tu producto (qué recordemos no es tuyo) es la seriedad. Eso hace que compres a Amazon y no al "vendedor original". Te ofrece mas garantías. Ese es su valor.

Solo tuve una incidencia con ellos, pido un pequeño electrodoméstico, como siempre en dos días lo tengo en casa, pero... resulta que pasadas dos semanas se estropea... como sé que son serios, entro en la web, voy a mi pedido, entro en devoluciones y... me quedo flipado... puedo devolverlo no solo por estar estropeado, sino por qué simplemente no me guste al recibirlo, por haber encontrado algo mas barato en otro sitio (sin mayores explicaciones), por estropearse, por recibirlo en mal estado y no se cuantas cosas mas...

Vaya, me digo... esto es seriedad, pero el asombro no queda ahí, inicio el proceso totalmente online, el cual genera una etiqueta para sacar por impresora y pegar en el paquete ya con todos los datos, códigos de barras y demás y... flipa colega, para mandar a PORTES DEBIDOS por correo ordinario.

En dos días tengo la cantidad abonada en mi cuenta y si... evidentemente pido otro electrodoméstico ya que mi confianza es ya total, es mas, con estos detalles es cuando se implanta a fuego eso que en branding llaman experiencia de marca... es decir, cuando en tu cerebro algún interruptor hace click y marca a Amazon como un sitio al que ir de confianza y... al que volverás con casi total seguridad.

Ese es el porqué de que Amazon, Google, Apple y otras blue chips... sigan con tendencia alcista en plena crisis, hacen las cosas bien. Si tienes un buen producto/servicio y tratas bien al cliente, solo puede ocurrir una cosa, qué triunfes, ya que lo bueno se vende solo y... siempre es barato.

Inzitan blog

Debí elegir la pastilla azul...

Hace siglos, en Delf, ¿recuerdas?, tú vertías la jarra de leche, en casa de Johannes Vermeer, el pintor, el marido de Catharina Bolnes, hija de la señora María Thins, aquella estirada, que tenía un hijo medio loco. Pues ese, ese era yo...

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